En la mayoría de los hogares, la cocina es el punto de encuentro familiar y el refrigerador, el guardián de la frescura de nuestros alimentos. Con los avances tecnológicos, estos electrodomésticos son cada vez más inteligentes: controlan inventarios, sugieren recetas e incluso muestran noticias. Sin embargo, entre todas sus funciones, la temperatura sigue siendo la clave para evitar que se conviertan en un lugar de cultivo para bacterias.
Aunque confiamos en que el frío mantenga los alimentos seguros, lo cierto es que si la temperatura interna no es la adecuada, ocurre lo contrario: se favorece la proliferación de microorganismos. Estudios recientes indican que la temperatura promedio de muchos refrigeradores es de 5,3 °C , ligeramente por encima del rango seguro recomendado (entre 0