por Marvin Ramírez

En los barrios donde conviven familias latinas y pequeños negocios, el estacionamiento no es una comodidad, sino un recurso vital. Sin embargo, en los últimos años, nuestra ciudad ha eliminado sistemáticamente cientos de plazas de aparcamiento, reemplazándolas con zonas rojas, zonas amarillas y otras marcas restrictivas. Las autoridades han ofrecido innumerables justificaciones —seguridad por aquí, fluidez vehicular por allá—, pero cuando se les presiona para que presenten estadísticas o datos que respalden estas afirmaciones, no tienen nada que mostrar. Esto no es especulación; es la experiencia de residentes, dueños de negocios y clientes que dependen del estacionamiento accesible a diario.

A pesar de los numerosos editoriales y voces de la comunidad que alertan, muy

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