A través de una carta firmada de manera conjunta, más de 130 veteranos de guerra le solicitaron al gobernador Ron DeSantis detener la aplicación de la pena capital dirigida a exmilitares condenados por la justicia luego de haber cometido delitos graves.

Dicha acción solidaria surge días antes de que el veterano Kayle Bates, de 67 años, reciba una inyección letal como castigo por haber asesinado a puñaladas a una mujer de 24 años en el condado de Bay.

“Cerca de 30 veteranos permanecen en el corredor de la muerte, e innumerables otros enfrentan juicios por la pena de muerte en todo el estado.

Ejecutar a un veterano que quedó destrozado por la guerra y quedó sin la atención adecuada no es justicia. Es un incumplimiento del deber. Es el abandono definitivo”, indica parte del documento.

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