El Caroreño, el periódico de los torrenses, vuelve a sufrir otro atentado. Está vez contra su rotativa que pretenden sacarla de su anclaje a fuerza de mandarriazos, lo que es la mismo que decir a porrazos.
La acción que atenta no solo contra la libertad de expresión y muy particularmente contra la prensa libre e independiente, la ejecuta el mismo esbirro que viene sustrayendo todos los bienes tanto del editor como de la empresa, inclusive un vehículo ajeno propiedad de la madre del licenciado Javier Oropeza. Advertisement
Con este nuevo atentado, se fulmina de paso una tradición centenaria que data de 1904, cuando se editó por primera vez el periódico El Impulso en Carora.
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Desde entonces hasta la fecha, solos tres medios impresos torrenses han contado con imprenta propia