El Parkinson representa uno de los mayores retos de salud en Estados Unidos. Según la Parkinson’s Foundation, cerca de un millón de personas viven con esta enfermedad que afecta el sistema nervioso y limita actividades tan cotidianas como caminar, hablar o vestirse.

El impacto no solo recae en los pacientes, también en sus familias. Estos enfrentan la búsqueda constante de alternativas para mejorar la calidad de vida.

Durante años, los tratamientos médicos se centraron en medicamentos que alivian los síntomas, aunque sin frenar el avance de la enfermedad. Sin embargo, especialistas y organizaciones comunitarias han explorado nuevas terapias que combinan actividad física, disciplina y socialización como herramientas clave. Estas iniciativas han mostrado resultados alentadores en distintos

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