Por Fausto Pérez Villarreal
Especial para La Prensa
“No me considero revolucionario ni nada por el estilo. Más bien, soy un estudioso infatigable del piano. Hago música para divertirme y hacer gozar a la gente. Eso sí, siempre tratando de imponer mi sello personal, de no parecerme a los demás. Después de mi hermano Charlie, mi maestro por excelencia, mi inspirador supremo en la ejecución del piano fue Lino Frías. Hubo pianistas mejor preparados que ese negrito cubano, con mayores estudios, pero ante ese señor, que no tuvo una férrea formación académica, me inclino y reverencio su existencia. Él, a mi juicio, fue el más grande de todos en la ejecución del piano”.
La voz de Eddie Palmieri, alegre y potente, suena con una frescura contagiosa que atraviesa el tiempo y se conserva intacta e