No es una maqueta, ni una casa de muñecas. La iglesia de Kiruna (Suecia) es un templo de más de 100 años de antigüedad y símbolo de la Laponia sueca que no puede permanecer en su sagrado lugar. El motivo es que la ciudad vive de la extracción de hierro y sus minas han provocado fisuras en el terreno que han topado con la iglesia.

La solución que han encontrado es trasladar la iglesia cinco kilómetros por carretera . Para ello, han tenido que despojarla de sus cimientos y montarla sobre unos remolques que aguantan todas sus toneladas de peso. También han limpiado los márgenes de la carretera para que quepa y avance a una velocidad de medio kilómetro por hora.

Therese Lindroth, del equipo de desarrollo comunitario, explica que la iglesia está " afectada por la mina ", por lo que se

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