De niña, Carmen Parra jugaba entre retablos barrocos y pirámides prehispánicas. Su padre, arquitecto y restaurador, la dejaba perderse en espacios como el altar de la Valenciana en Guanajuato, donde pasaba horas imaginando que los ángeles dorados la contemplaban.

“En lugar de Disneylandia, mi juego consistía en recorrer los altares y dejarme envolver por cada rincón y cada figura”, relató. Esa experiencia sería el cimiento de su vida y la semilla de un lenguaje que, seis décadas después, sigue floreciendo.

Pintora, escultora y antropóloga, Parra (Ciudad de México, 1944) inaugurará este 26 de agosto la exposición Carmen Patria, Carmen Parra en el Palacio Legislativo de San Lázaro, que ofrece un viaje por su universo artístico, desde la plástica novohispana y la mitología precolombina ha

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