Había una vez, tres Cerritos hermanos que siempre habían vivido en el medio del Bosque, pero Esteban cansados de la presencia de un lobo astuto que andaba merodeando el lugar, acordaron irse al otro extremo donde pudieran vivir sin temor y jugar hasta el cansancio. Además era el momento de que cada uno construyera su propia vivienda porque ya se creían capaces de valerse por sí mismos después de caminar un buen trecho, encontraron fardos de paja a un costado del sendero.-Excelente!—exclamó el cerdito más chiquito –construiré mi casa con esta paja; será sencillo y rápido. El cerdito mediano y el mayor prosiguieron la marcha esperando tener tanta suerte como su hermano menor. De repente, apareció ante ellos un montón de madera que habían dejado algunos leñadores ahora es mi turno, pronuncio

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