El murciano, apeado en la segunda ronda de Nueva York en la edición anterior, destaca su crecimiento mental y dice que esta vez llega “mucho más preparado”
Desde que pisase otra vez suelo norteamericano, hace dos semanas en Cincinnati, donde logró su vigesimosegundo título, Carlos Alcaraz luce el mismo gesto positivo de siempre. Pero ahora, más si cabe. Basta con apuntar y retroceder a lo sucedido hace un año en este mismo escenario, cuando fue apeado en la segunda ronda del US Open por el holandés Botic vande Zandschulp . Entonces, un atropello inesperado. “Ahora estoy mucho más preparado”, se apresura a transmitir el murciano, que en su momento llegó física y mentalmente fundido a Flushing Meadows tras el esfuerzo ejercido en la cita olímpica de París. Poco o nada que ver esa circunst