James Wagner/The New York Times

Nuevo Laredo, Tamaulipas — Para las empresas mexicanas, la regla nunca fue mucho problema, ampliamente ignorada por las autoridades de Estados Unidos, especialmente a lo largo de una frontera donde las culturas siempre se habían mezclado.

Pero para la administración Trump, es un punto crítico de seguridad vial que no fue atendido por mucho tiempo.

¿El problema? El inglés.

El presidente Donald Trump ha puesto una presión inmensa sobre México no sólo a través de amenazas de aranceles y de intervención militar, sino también a través de la industria del transporte de carga, que mantiene miles de millones de dólares en negocios fluyendo entre Estados Unidos y su socio comercial más grande.

En abril, poco después de designar el inglés como el idioma oficial

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