La número uno, campeona el curso pasado, contempla con recelo y en alerta la reacción de la polaca, al tiempo que se expone a cerrar el año sin ningún grande
No es Aryna Sabalenka de las que mire hacia los lados ni mucho menos hacia atrás. Siempre hacia adelante. Siempre firme. Sin embargo, hay algo que invita a observar de reojo a la número uno, que esta temporada mantiene la magnífica dinámica de los últimos tiempos —ninguna iguala su regularidad— y continúa estando casi siempre muy cerca de los trofeos. Ese algo se llama Swiatek. La polaca, destronada por la bielorrusa y en la oscuridad durante más de un año , el periodo que tardó en volver a ganar un título, reaccionó a lo grande en Wimbledon y durante la gira veraniega en suelo norteamericano ha seguido mostrando las fauces en la p