Un hispano del Este de Los Ángeles fue sentenciado a una pena de entre 150 años y cadena perpetua tras ser declarado culpable de tres asesinatos en su vecindario en un periodo de cuatro años.

Anthony Velásquez, de 35 años, fue declarado culpable de disparar a dos hombres y a una mujer, en una serie de crímenes que los fiscales dijeron que fue provocada por la creencia del hispano de que las víctimas le habían faltado al respeto.

Velásquez enfrentaba tres cargos de asesinato en primer grado y fue declarado culpable por un jurado que deliberó durante unas cinco horas y media en el centro de Los Ángeles.

Los miembros del jurado también encontraron acusaciones del que el hispano utilizó personalmente un arma de fuego en los asesinatos de Jesse Ávalos, el 11 de febrero de 2014; en el

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