El presidente Donald Trump firmó este lunes una orden ejecutiva destinada a endurecer las sanciones contra la quema y profanación de la bandera estadounidense, en una decisión que reaviva uno de los debates más sensibles en la política norteamericana: los límites entre la defensa del patriotismo y la protección constitucional de la libertad de expresión.

Una orden ejecutiva con múltiples frentes

De acuerdo con la información divulgada, la orden resalta que la bandera constituye “el símbolo más sagrado y valioso de Estados Unidos” y que cualquier acto de profanación equivale a “una manifestación de desprecio y hostilidad hacia la nación, utilizada por grupos extranjeros como herramienta de intimidación y amenaza contra los ciudadanos estadounidenses”.

La medida instruye a la fiscal gener

See Full Page