“Esta administración nos ha golpeado duro, pero quiero decirles algo: Dios está con nosotros y nunca nos abandonará”, fueron las palabras de Kilmar Ábrego García, justo antes de entregarse voluntariamente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Baltimore.

Su caso se ha convertido en un símbolo de la política migratoria más estricta aplicada bajo el gobierno de Donald Trump.

Ábrego García, trabajador de la construcción de 30 años y padre de familia residente en Maryland, habló frente a unas 200 personas que se reunieron para respaldarlo con pancartas y oraciones , publicó la agencia de noticias AP.

Tras su arresto, su esposa y su abogado salieron del edificio federal sin él, lo que provocó gritos de indignación de la multitud: “¡Qué vergüenza!”.

Los abogados del sa

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