En el corto plazo, Pemex tiene retos inminentes de carácter financiero: el primero, renegociar el Contrato Colectivo de Trabajo con el Sindicato, lo que implica revisar el caso de 30 mil trabajadores cuyas pensiones fueron trasladadas en 2015, sin su consentimiento, a la Afore Banorte, y ahora exigen que su control regrese a la petrolera; ello derivaría en un pasivo laboral por 40 mil millones de pesos, pues la aportación obrero-patronal es de 23.05 por ciento del salario de cada trabajador. Otro de los desafíos del corto plazo es atender la deuda a proveedores, por 430 mil 540 millones de pesos, y que implica una revisión exhaustiva para determinar si los reclamos de contratistas son legítimos: ejemplo de ello es el caso de ICA Fluor, a la que no se le reconocerá un supuesto adeudo de 400

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