Iván Arrazola*
El combate a la inseguridad en México se ha convertido en uno de los mayores retos del Estado en las últimas décadas. A pesar de los múltiples planes, reformas y despliegues de fuerzas de seguridad, los gobiernos no han logrado revertir de manera sostenida la violencia que golpea a la sociedad. Estrategias como la militarización de la seguridad pública o la apuesta por programas sociales no han sido suficientes para frenar la expansión del crimen organizado ni para reducir la percepción generalizada de inseguridad entre la población.
En este contexto, el sexenio de Andrés Manuel López Obrador cerró con alrededor de 200 mil homicidios, una cifra alarmante que ilustra la profundidad del problema. Por ello, el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre una reducción de