Asistir a una cita en el tribunal de migraciones de Nueva York se ha convertido en una ruleta rusa para muchos inmigrantes, que se debaten entre acudir para proseguir con su proceso migratorio o caer en la ilegalidad.

Agentes del ICE y de la patrulla de fronteras con caras cubiertas y algunos armados con pistola y dotados de varios pares de esposas, flanquean el pasillo cuando entran a la cita con el juez, el mismo pasillo por el que deben salir sin saber si volverán a casa.

Hasta hace poco, solían detener a hombres solos que acudían sin abogado a su cita en la corte, pero en las últimas semanas han empezado a separar familias, según han comprobado periodistas de la AFP.

La venezolana María, nombre ficticio, dice sentir “miedo, angustia, temor porque uno no sabe lo que va a pasar”. “V

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