El país sudamericano se coloca como el segundo destino de proyectos empresariales chinos en el primer semestre

Los brasileños que conducen para Uber se han convertido en grandes embajadores informales de China en las calles de São Paulo. Se deshacen en halagos a los relucientes coches eléctricos que muchos de ellos conducen, de la marca BYD, que desde hace un mes ensambla automóviles en Brasil. Destacan la inmejorable relación calidad precio . La superpotencia asiática aprovecha el castigo arancelario que los EEUU de Trump han propinado a Brasil — un gravamen del 50% — para ganar posiciones en el mayor mercado latinoamericano. La apuesta de las empresas chinas por Brasil se ha acelerado hasta colocarlo como el segundo mayor destino de inversiones directas en el primer semestre de 2025

See Full Page