Caracas se vuelve ese escenario en donde una mujer soltera que se habita a sí misma encuentra asidero. Últimamente, el bombardeo de las relaciones se ha hecho muy presente en mi vida. No obstante, me resisto a ceder ante el mandato que nos dice que nuestro final feliz es con una pareja que nos complemente. Aunque decimos que buscamos y gestamos nuevas formas de relacionarnos, la verdad es que el emparejamiento está por doquier.

Es una de las cosas que más me cuestiono: el no dejarme llevar por la necesidad impuesta de que “sola no soy suficiente”. Ciertamente, hay días de vacío, hay momentos de soledad abismal, pero la mayor parte del tiempo disfruto la vida que he construido y habito conmigo misma. Como hoy, sábado resplandeciente del cálido agosto, en donde por primera vez en 34 años me

See Full Page