"Sabía que no estaba loco desde el principio" , confesó Swift en una charla íntima previa a su boda. "Con Travis todo fluyó sin forzar, sin juegos. Era como si ya nos conociéramos de toda la vida" . La premisa fue simple: risas espontáneas, complicidad en lo cotidiano y cero pretensiones. Algo que, para una estrella de su magnitud, resulta casi inusual.
Kelce, por su parte, no disimula su admiración. "Verla en el escenario es hipnótico" , admitió el atleta. "Pero conocerla en persona fue descubrir a alguien aún más auténtico. Hablar con ella fue la conversación más fácil que he tenido" . La química, según ambos, fue instantánea.
Sin protocolos: Ella destacó cómo Kelce evitó las tácticas clásicas de cortejo mediático.
Magnetismo genuino: Él quedó impactado por su dualidad: diva