Adaptarse al cambio tecnológico no es opción, es una urgencia con rostro humano
EDITORIAL
La era digital avanza sin pedir permiso y a una velocidad que pocas veces hemos visto en la historia. La inteligencia artificial, la automatización y la robótica ya no son promesas futuristas, son realidades que están moldeando el presente. Lo que ayer parecía un lujo reservado para las grandes tecnológicas hoy se encuentra en los teléfonos que usamos, en las cajas automáticas de los supermercados, en los programas que escriben correos electrónicos por nosotros y en los sistemas que recomiendan la música que escuchamos.
Esta revolución no se limita al entretenimiento o a la conveniencia: está golpeando directamente al corazón del mundo laboral.
Cada día aparecen noticias de empresas que incorporan