por Marvin Ramírez

En ciudades de Estados Unidos, en particular en San Francisco, los residentes viven cada vez más bajo un gobierno más centrado en la recaudación de ingresos que en el bienestar público. Los ciudadanos, especialmente quienes se desplazan en coche, se enfrentan a un número creciente de multas e impuestos, implementados mediante mecanismos que afectan la vida cotidiana de una manera que resulta opresiva en lugar de protectora.

Las cámaras de vigilancia se han convertido en uno de los símbolos más tangibles de este enfoque. Instaladas en lugares donde la gente suele conducir ocho o dieciséis kilómetros por encima de los límites de velocidad establecidos, estas cámaras generan ingresos para la ciudad, a la vez que crean un estado constante de estrés psicológico en los condu

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