La experiencia de Meghan Markle durante su estadía en el Reino Unido, marcada por la repentina muerte de la reina Isabel II, dejó al descubierto el costado más humano de la duquesa. La prolongada permanencia en Londres, junto a su esposo Prince Harry , significó una dolorosa separación de sus hijos Archie y Lilibet , quienes permanecieron en California. Ese distanciamiento se convirtió en uno de los momentos más difíciles que atravesó la pareja en su vida familiar.
En su programa de estilo de vida, la duquesa recordó lo que significó para ella ese período: “El tiempo máximo que pasé sin estar con nuestros hijos fueron casi tres semanas. Estaba muy mal” . Con estas palabras, expuso la carga emocional que implicó permanecer lejos de los pequeños mientras debía afrontar responsab