En las calles de Kiev, las sirenas antiaéreas comenzaban a bramar cuando las últimas luces de la tarde se apagaban en el horizonte: un primer grupo de drones rusos se aproximaba a la capital de Ucrania, y la defensa antiaérea intentaba derribarlos. Fue el principio de una pesadilla que ha tenido en vela a toda la ciudad durante la madrugada del miércoles al jueves, en la que Rusia ha asesinado al menos a 21 personas –incluidos cuatro niños– y ha herido a medio centenar.
Los momentos más críticos se vivieron entre las 3:00 y las 6:30 de la mañana, primero con varias oleadas de drones suicidas que impactaron contra todo tipo de edificios, y después con la llegada de los misiles que iban sacudiendo un distrito tras otro. Misiles hipersónicos y de crucero, mezclados, llegando desde varias