A nueve ańos de su muerte, se recuerda como si fuese ayer... El legado inmortal del Divo de Juárez

En las polvorientas calles de Juárez, entre las luces tenues de bares y noches interminables, Juan Gabriel encontró su verdadera voz, esa que resonaría no solo en México, sino en cada rincón del mundo.

El niño que cantaba para sobrevivir en un bar llamado Noa Noa, (en el que se basó su canción del mismo nombre) pronto se convirtió en el ídolo que llenaría estadios, tocando corazones con cada nota y palabra que nacía desde lo más profundo de su ser.

En 1971, el éxito lo abrazó con No tengo dinero, una canción que reflejaba la sencillez y la honestidad de su espíritu.

A partir de entonces, su vida se transformó en una explosión de éxito, vendiendo millones de discos; grabando en japonés, po

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