¿Cómo es posible que esquemas tan obviamente falsos y que prometen ganancias enormes, no sean detectadas por las posibles víctimas?

El martes pasado recibí un mensaje en watsap o como se escriba, aparentemente de mi a veces vecino Eduardo Lira Mora. Me pedía que le ayudara a hacer una transferencia bancaria y que él me la retribuiría en 6 horas.

Comparto mi respuesta, en la misma red, solamente para que sea ejemplar: “Con muchísimo gusto y entusiasmo. Solamente dime cuánto necesitas, y yo te lo transfiero a la cuenta en el banco de Panamá o Bermudas que me indiques”.

Dice Bertha, mi mujer, que le debí haber agregado que ya reporté a la policía cibernética todo este asunto. Lo único cierto es que no he tenido respuesta.

Me queda claro que la mayoría de los humanos que tenemo

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