La economía invisible que sostiene al Estado. En Tlaxcala late con fuerza una realidad silenciosa y omnipresente: no es una anomalía marginal, sino la columna vertebral que sostiene la subsistencia de miles de familias.
En un estado donde las oportunidades formales son limitadas, los tianguis, los puestos callejeros y los pequeños talleres se convierten en el rostro humano de la resiliencia económica.
Caminar un domingo por el tianguis de Panzacola no es solo presenciar un mercado: es adentrarse en el motor económico más vital de la entidad. Aquí, lejos de las facturas y los registros fiscales, se teje una red de intercambios que pone comida en las mesas, paga colegiaturas y mantiene a flote hogares completos.
de la fuerza laboral comercial, funciona como un vasto sistema de seguridad s