La nueva administración del Poder Judicial de la Ciudad de México (PJCDMX) recibirá una institución en crisis, sin recursos, sin mano de obra suficiente, con trabajadores inconformes, con un rezago creciente y señalamientos por corrupción y nepotismo de sus integrantes.

Los jueces y magistrados que fueron electos el 1 de junio último recibirán juzgados y salas repletas de expedientes paralizados por la deficiente infraestructura tecnológica del tribunal, rezago que se agravó por la implementación de la reforma laboral y del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares (CNPCF).

El declive del PJCDMX se inició con la gestión del magistrado presidente Rafael Guerra Álvarez, quien llegó al puesto más alto de la institución en enero de 2019 y desde entonces se le señaló como cercano

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