Algo le está pasando a la presidenta Sheinbaum. Se ve presionada. En sus declaraciones hay exageración y frecuentemente omisiones; en muchas ocasiones son inoportunas y desafortunadas. Sus ataques son innecesarios e infundados. Hay de todo:

Negar la colaboración con la DEA en la investigación del narcotráfico en México es querer tapar la luna con un cabello, o el sol con un dedo. Sus declaraciones, por el lado que se les vea, son inapropiadas y con cierta dosis de faltar a la verdad.

Para desvirtuar la afirmación del presidente Trump, en el sentido de que los gobernantes mexicanos le hacen los mandados, salió con el mensaje de que en México quien manda es el pueblo; decirlo es recurrir a una figura retórica, muy usada por los gobernantes priistas, y, por esa razón, está gastada. Además,

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