El teléfono fijo solía ser el puente directo para conversar con familiares y amigos, pero en la actualidad ese hábito ha cambiado drásticamente. Hoy, las aplicaciones de mensajería como WhatsApp dominan la vida cotidiana, relegando a las llamadas de voz a un segundo plano. Lo que parece una simple preferencia tecnológica encierra, según especialistas, una combinación de factores psicológicos, sociales y culturales que ayudan a entender por qué cada vez hablamos menos y escribimos más.

Diversos estudios respaldan este cambio. Investigadores de la Journal of Social and Personal Relationships han señalado que las nuevas generaciones priorizan la comunicación escrita porque ofrece más control y menos exposición emocional. La psicóloga general sanitaria Leticia Martín Enjuto ,

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