Madrid. “Desde que empezó a arder el monte, el fuego se nos metió a las puertas de la casa. Y a partir de ahí el infierno siguió y lo arrasó todo hasta dejarlo como está, destruido, aniquilado, y nosotros desolados”, relató entre lágrimas y rabia Raquel Viges, residente de la localidad de Yeres, un pueblo en el corazón de la provincia de León que fue devorado por las llamas.

Este es sólo uno de los testimonios que dejó a su paso la peor ola de incendios en la historia reciente de España, la mayoría provocados por pirómanos, y que se convirtieron en los más feroces por las altas temperaturas provocadas por los efectos del cambio climático.

El saldo provisional es de más de 400 mil hectáreas devastadas, lo que equivale a casi uno por ciento del total del territorio español, ocho muertos e

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