Australia, famosa por su fauna, es sinónimo de criaturas de lo más peligrosas . Las tres serpientes más venenosas del mundo son de allí; también albergan arañas letales como la Atrax robustus de Sídney. Se suman cocodrilos marinos agresivos, pulpos de anillos azules y tiburones. Un elenco de especies que, sin duda, invitaría a pensar en ellas como las principales responsables de accidentes con desenlace fatal en el continente oceánico.
Sin embargo, a pesar de este elenco de especies temibles, el animal no humano más mortífero en Australia no es ninguna de las anteriores. Ni siquiera es autóctona del país. : el responsable de más muertes es el caballo, una revelación que desbarata la percepción general sobre los riesgos de su biodiversidad.
De hecho, un informe del Sistema Nacional