Revisar redes sociales, ver un capítulo más en Netflix o responder un mensaje “rápido” antes de dormir parecen gestos inofensivos. Pero cada noche que se repiten, el cuerpo lo interpreta como un desequilibrio.
La razón está en la luz azul que emiten las pantallas, especialmente la del celular. Esta luz engaña al cerebro haciéndole creer que todavía es de día. Como resultado, se detiene la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño.
En las primeras noches solo parece que cuesta más trabajo dormir. Pero con el paso del tiempo, lo que comienza como desvelo ocasional se convierte en insomnio crónico. Y con él, un deterioro lento y silencioso de la salud.
EFECTOS INVISIBLES QUE SE SIENTEN AÑOS DESPUÉS
1 . Depresión y ansiedad
El sueño no solo repara el cuerpo, tamb