Santiago de Compostela (España), 29 ago (EFE).- «Había una atmósfera del fin del mundo». El francés Laurent recorría el Camino de Santiago cuando lo envolvieron el humo y un sol naranja, pero decidió seguir hasta su destino, como muchos otros peregrinos a quienes no ha frenado la ola de incendios forestales desatada este agosto en el noroeste español.
Empezó el Camino de Santiago en París el pasado febrero y lo ha ido haciendo en varias fases, la última este verano, cuando salió de Santander dispuesto a conseguir su compostela, el documento que certifica que el recorrido se ha completado.
Tras llegar a Gijón por la ruta del norte, que bordea el mar Cantábrico, Laurent decidió cambiar al camino primitivo y tomó el enlace entre las dos variantes, donde se encontró con el humo que el viento