Las precipitaciones registradas en el estado de Durango han contribuido significativamente al control de las plagas que estaban afectando diversos cultivos. Un ejemplo claro es el caso del chapulín, que provocó daños en al menos 6 mil 500 hectáreas , pero cuya presencia ahora es mínima.
Ismael Ayala Salazar, titular de la Oficina de Representación de Agricultura en el estado de Durango (SADER), detalló que la plaga del chapulín está controlada , gracias a que las lluvias ayudaron considerablemente a disminuir su presencia.
“La lluvia ayuda mucho más que los fungicidas o plaguicidas que apliquemos”, expresó.
En cuanto al total de afectaciones, comentó que aún no se tiene una cifra exacta ; sin embargo, en comparación con la superficie total sembrada en el estado, se considera