Una serie de operativos coordinados por fuerzas federales y estatales en Sinaloa durante las últimas 48 horas ha dejado al descubierto un arsenal que trasciende la delincuencia común, que vuelve a poner en escena el panorama de un estado que enfrenta un conflicto con características de guerra.
La evidencia es contundente: enfrentamientos directos con el Ejército, el hallazgo de explosivos improvisados, municiones calibre .50 capaces de perforar blindajes, y una masiva infraestructura para la producción de drogas sintéticas. ¿Lo peor de todo? Que esto ya es una constante desde hace meses.
El despliegue del Grupo Interinstitucional de Sinaloa, que agrupa al Ejército, Marina, Guardia Nacional y todas las corporaciones estatales de seguridad y fiscalías, no es una simple labor de patrullaje;