Carlos Alcaraz volvió a dejar su huella en Nueva York. en un encuentro que, más allá del marcador, tuvo un contexto particular: se jugó en horario matutino. Para muchos puede parecer un detalle menor, pero en el mundo del tenis profesional. y en especial para un jugador como el murciano, el reloj y las rutinas influyen tanto como la raqueta.

Partido mañanero

Alcaraz reconoció sin rodeos que ese era uno de los grandes retos de la jornada. , sino de hacerlo a una hora que no es la habitual en su agenda competitiva. Lo explicó con sencillez: el objetivo era estar “atento, lleno de energía y despierto”. Tres palabras que resumen lo que para él significaba salir a la pista en una franja en la que su cuerpo todavía está en fase de adaptación. La clave, confesó, fue presentarse “bien despiert

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