El verano está a punto de acabar, el sol cada vez se esconde más pronto y la fiesta reboza en las calles que bordean la playa de Arinaga. Este viernes, como cada último de agosto desde hace 29 años , La Vará del Pescao llenó la avenida de la playa. El olor a sardinas, los abrazos, las carcajadas, la música y los reencuentros abrazaron al lugar y, por supuesto, la ilusión y la tradición se agarraron de la mano, una vez más, para recordar los orígenes del pueblo y celebrarlo por todo lo alto. El reloj marcó las 18:00 horas y, al grito de «¡sardinas frescas, se abre La Vará!» , comenzó oficialmente la fiesta de los pescadores y los amantes del mar.
La celebración, que se remonta al año 1995 , es un homenaje a la tradición marinera de Arinaga que recuerda cómo los antiguos pescadores, t