Durante años se creyó que el reposo absoluto era la mejor opción para quienes enfrentaban un diagnóstico de cáncer. Hoy, la medicina ha dado un giro radical: la evidencia científica demuestra que el ejercicio, lejos de ser un riesgo, es un aliado fundamental en la recuperación física y emocional de los pacientes oncológicos.

Los especialistas coinciden en que la actividad física mejora la calidad de vida al reducir la fatiga, aumentar la energía, disminuir la ansiedad y el estrés, e incluso favorecer la supervivencia y reducir la recurrencia en ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, subrayan que debe integrarse de manera progresiva y adaptada a las condiciones de cada persona.

El reporte detalla que, en comparación con estados como Querétaro, Chiapas, Nuevo León, Jalisco y Sin

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