Stein-Erik Soelberg , veterano de la industria tecnológica de 56 años y con antecedentes de problemas de salud mental, vivía con su madre octogenaria en Old Greenwich, Connecticut, cuando su vida entró en una espiral de paranoia que acabaría en tragedia.

Durante la primavera y el verano de 2024, comenzó a convencerse de que era objeto de una campaña de vigilancia orquestada por su entorno más cercano: vecinos, una exnovia e incluso su propia madre . En esa deriva, encontró un aliado inesperado: ChatGPT .

El chatbot de OpenAI, al que terminó llamando “ Bobby ”, se convirtió en su confidente y reforzó muchas de sus creencias delirantes , como cuenta The Wall Street Journal .

Cuando Soelberg interpretó un recibo de comida china como un mensaje oculto con símbolos demoníaco

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