Jack Nicholson, en una imagen de archivo GTRES
Cine
Ni siquiera el hombre que nos regaló a Jack Torrance en El resplandor o al abogado desencantado de Easy Rider se libra de la vergüenza retrospectiva: hay películas de su juventud que, en sus propias palabras, le resultan «patéticas»
Jack Nicholson no necesita presentación. Con su sonrisa burlona, su mirada magnética y ese aire entre el sarcasmo y la locura, se convirtió en una de las presencias más icónicas del cine del siglo XX. Ganador de tres premios Oscar —por Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), La fuerza del cariño (1983) y Mejor… imposible (1997)— y doce veces nominado, Nicholson encarna como pocos la fuerza del actor que no teme a ningún registro: del gánster de Infiltrados al escritor enloquecid