La inédita pelea en el Senado resta méritos al PRI y al PAN, que se habían atrincherado en los golpes de efecto de Washington para atacar al oficialismo

Una bronca más propia de las calles vino a poner en duda los méritos de la política, la preeminencia de la palabra para resolver los conflictos.

Al calor de la pelea del miércoles entre los senadores Alejandro Moreno, Alito, del PRI, y Gerardo Fernández Noroña, de Morena, los analistas se apresuraron a estipular que el pleito desprestigiaba a partes iguales a ambos personajes y sus respectivos partidos.

Pero Noroña es nada menos que el presidente del Senado, y los videos que hay del momento permiten ver que Alito Moreno inició los contactos físicos —primero los toqueteos, luego los empujones y más tarde los golpes— y que persiguió al mo

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