Mientras el Estado mexicano persista en su postura de oídos sordos y en su omisión de generar una política pública clara, profunda y participativa frente a las desapariciones, que reconozca los distintos niveles de responsabilidad que han tenido las autoridades, pasadas y presentes, frente a la crisis de desapariciones, las únicas alternativas que parecerán viables y esperanzadoras para obtener verdad y justicia serán las que apuestan por medidas impuestas desde el exterior.
Desde el año 2011, el 30 de agosto se conmemora a nivel internacional el Día de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas. La conmemoración internacional llegó como una forma de reconocimiento de que las desapariciones forzadas han lastimado profundamente a las sociedades en distintas latitudes. Desde la segunda mit