Al otro lado del ordenador, desde Filadelfia donde está afincado, responde el catedrático de Bioingeniería, César de la Fuente (A Coruña, 1986). Le escribo desde Galicia, tierra a la que sigue unido por raíces y memoria . Un océano de por medio no impide que la conversación se vuelva cercana. Sus palabras transmiten más que resultados científicos: dejan entrever la urgencia de un investigador convencido de que la biología y la inteligencia artificial, unidas, pueden cambiar el rumbo de la lucha contra las infecciones resistentes .

Enseguida emerge la dimensión de lo que está contando. Habla de toxinas animales convertidas en materia prima para nuevos fármacos , de millones de secuencias procesadas por algoritmos capaces de acelerar un hallazgo que antes llevaba años . Su d

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