En estos días han pasado muchas cosas, y no puedo negar la incertidumbre que vive mi pueblo, donde gritan con el alma, añorando aquellos hermosos tiempos; tal parece que la nación que hemos acogido como madre, nos da la espalda en estos momentos; pero en el fondo de nuestro corazón, seguimos amándola, aun pisamos esta tierra, todavía respiramos de su aíre, todavía somos alumbrados por el mismo sol.
Pero en cada rincón, se escucha ese gemido, el querer seguir en estas tierras, pero vivir con la incertidumbre de un mañana. Hay un grito desesperado en mi gente latina, y no se puede negar la persecución en la que se enfrentan día tras día, no solo física, sino también psicológica, con el temor de ser separados de sus seres amados, de los hijos de sus entrañas; en muchos de los casos, pagando