Estoy en estos momentos del otro lado del mundo en la graduación de la Maestría de mi hija, todavía no termina la ceremonia y yo ya me siento invadida de muchos sentimientos encontrados que se agolpan en mi pecho, mi corazón está agitado, mi mente revuelta y un poco confusa.

Es una mezcla de una felicidad enorme, un orgullo que no se como contenerlo y todo enredado de añoranza y unas gotas de tristeza. Cómo no sentirse feliz por tantos logros y orgullosa por saber que mi hija lo ha hecho sola, pero que siempre, siempre estuve ahí para acompañarla, para apoyarla y animarla, para hacerle ver lo maravillosa que es (aunque a ella le cueste aceptarlo); pero también siento añoranza y tristeza por una vida juntas que cada día se va diluyendo un poco, tantas experiencias vividas, cuantas risas,

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