“No necesitas a nadie, mentalízate y enfócate en ti”, me dijo una persona joven de entre 25 y 30 años que estaba pasando por un muy mal momento; pidió ayuda antes de “hacer alguna otra cosa”, obviamente tenía en sus pensamientos el suicidio.
En realidad, escucho esas palabras e historias de manera reiterada todos los días y los perfiles de estos hombres son muy similares, al borde del colapso, con la muerte soplando fuerte.
En primera, son hombres que muchas veces van al gimnasio y buscan por medio de distintas formas sacarse problemas que tienen en sus relaciones personales; lo hacen a través del ejercicio, corriendo, en bicicleta, consumiendo proteínas, sustancias… buscan modificar su cuerpo -donde tienen encarnado el dolor no tramitado-, pensando que con modificar el cuerpo van a modi