Los vestidos de punto llevan varias temporadas coronándose como el uniforme urbano por excelencia. Cómodos, favorecedores y capaces de adaptarse a cualquier agenda —de la reunión matinal al afterwork —, son el comodín perfecto tanto para vivir la estación estival, como para despedirse del verano sin renunciar a la elegancia. Así lo ha confirmado Ana Boyer, que, en uno de sus looks más recientes, ha evidenciado el poder camaleónico de estas prendas con un estilismo que reúne todos los códigos de la rentrée.

En su última aparición, la hija de Isabel Preysler se ha dejado ver en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas con un conjunto que, a pesar de ser sencillo, cautiva miradas. Lo hizo apostando por un vestido beige ceñido hasta la cadera, con falda midi de vuelo abotonada

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