Durante décadas, los betabloqueantes han sido una receta automática tras un infarto de miocardio , pese a la falta de pruebas sólidas que avalen su beneficio en muchos casos.

Ahora, un ambicioso ensayo clínico internacional liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares ( CNIC ) y realizado en 109 hospitales de España e Italia ha demostrado que estos fármacos no solo no ayudan a la mayoría de los pacientes con infartos no complicados , sino que pueden resultar perjudiciales, especialmente en mujeres.

El ensayo que lo cambia todo

El estudio, bautizado como 'REBOOT', incluyó a 8.505 pacientes con distintos niveles de afectación tras un infarto. Se centró en aquellos que mantuvieron la función contráctil del corazón intacta o solo moderadamente reducida, es

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